Casados durante 54 años, Dwight y Brenda disfrutaban mucho pasar tiempo con su familia, especialmente con sus nietos y bisnietos. Como vivían en un pueblo pequeño, no creían que la COVID-19 representara una amenaza para ellos y decidieron no vacunarse. Lamentablemente, en agosto de 2021, ambos fueron hospitalizados y fallecieron a causa de la COVID-19 con un día de diferencia.
A continuación, su hijo, Windell, comparte con sus propias palabras la historia de cómo perdió a sus padres a causa de la COVID-19.
Mi padre era veterano de Vietnam y trabajaba como soldador en el ferrocarril local, y mi madre trabajaba como asistente de fisioterapia en el hospital local. La familia era lo más importante para mis padres. Les encantaba pasar tiempo con sus nietos y bisnietos. Hacíamos muchas actividades en familia porque somos de un pueblo pequeño y vivimos muy cerca.
Mis padres empezaron a sentirse mal y decidieron hacerse la prueba de la COVID. Mi madre superó un cáncer, es diabética y se sometió a una cirugía cardíaca hace varios años.
Mi padre sufrió un derrame cerebral y un infarto hace unos años. Debido a su avanzada edad, sabía que si contraían COVID, tenían más probabilidades de sufrir complicaciones.
A principios de agosto de 2021, mis padres dieron positivo por COVID y fueron hospitalizados. Debido a su estado, mi madre fue trasladada a un hospital fuera del estado, pero a mi padre le administraron inmunoterapia y le dieron el alta. Sin embargo, sufrió una caída y tuvo que ser readmitido en el hospital local. Durante su estancia en el hospital, mi madre se negaba a usar la mascarilla de oxígeno, por lo que la intubaron y nunca se recuperó. Durante su hospitalización, mi padre sufrió una segunda caída y su estado siguió empeorando.
Aunque yo estaba vacunada y les había pedido varias veces a mis padres que se vacunaran, ninguno de los dos lo hizo. Simplemente no creían que la COVID-19 representara una amenaza para ellos porque vivíamos en un pueblo pequeño.
Quiero que la gente lo piense dos veces antes de no vacunarse, porque la COVID-19 es un riesgo real. Los médicos me dijeron que si mis padres se hubieran vacunado, probablemente se habrían recuperado. En cambio, ambos fallecieron a causa de la COVID-19 en menos de 24 horas.
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